martes, 20 de septiembre de 2011

Noticias sobre reciclaje...

Cargol a la Reserva d'aus de El Prat (Baix Llobregat, Catalunya)
 Semana de efemérides: 11 de septiembre, Diada Nacional de Catalunya (se recuerda la batalla dels segadors, la batalla cuando Catalunya quedó bajo lo que luego sería la corona española); muerte de ese hermoso hombre que era Salvador Allende tras el golpe de estado del traidor Pinochet; caída de las Torres Gemelas (panfleto que sólo los imbéciles pueden creer). Además semana del aniversario de la Noche de los lápices (día en que encarcelaron, desaparecieron, torturaron y asesinaron a un grupo de jovenes de entre 14 y 18 años de los cuales, si mal no recuerdo, sólo sobrevivieron tres) y de la (¿mal llamada?) primera desaparición en democracia, la de Jorge Julio López, testigo clave contra el represor Etchecolatz...   

 Pero quiero traer a colación algo diferente: tras una semanita en la choza he vuelto a Barna para encontrarme con mi colega Salvatore, hoy mismo he encontrado entre tantas noticias: S&P amenaza con rebajar la calificación de deuda de Italia, circulan versiones de que Grecia puede estar más cerca que nunca de lo que di en llamar en otro post como la gran Argentina; 

Peeeero la noticia que destaco es una que tiene que ver con mi último post. 
Captura de la nota de El País - Click aquí para leer la nota
 Y para hacerlo un poquito más audiovisual, le agrego a la Bebe que dice que "la tierra tiene fiebre, necesita medicina y un poquito de amor que le cure la penita que tiene". 


¡A ver si alguien más se juega a enviar algún comentario!  

miércoles, 7 de septiembre de 2011

El debate de lo sostenible o lo insostenible del debate


 Viendo 678 (programa de política argentino) y chateando con otros espectadores, me trencé en interesante discusión. Si bien al principio me costó bastante darme a entender (como yo criticaba al gobierno argentino actual {pese a defenderlo en muchos aspectos} se me tildó de "fascista", luego de "vendido" y finalmente de iluso/ingenuo y un poco pelotudo {siempre igual}) al final, la peña quiso saber un poco a qué me refería con <sostenible>, por qué criticaba el crecimiento (que en Argentina no da tregua) y si los problemas que yo denunciaba como acuciantes en la actualidad "no serían solucionados por la ciencia en el futuro"... 
 Quizá sea por el gusto por las paradojas o por las pajas mentales, pero por alguna razón no me dejan de llamar la atención las flagrantes contradicciones de nuestra humanidad. Ya hablaba en los primeros posts acerca de las paradojas del tiempo y la velocidad en nuestra concepción moderna del mundo y ahora no puedo menos que retomar el tema, viejo como la humanidad. Y si no, veamos un fragmento de la obra de Sábato:

— Ah, me va a demostrar ahora que el hombre de hoy vive peor que el romano.
— Depende. No creo, por ejemplo, que un pobre diablo que trabaja ocho horas diarias en una fundición, bajo control electrónico, sea más feliz que un pastor griego. En Estados Unidos, paraíso de la mecanización, los dos tercios de la población son neuróticos.
— Me gustaría saber si usted viajaría en diligencia en lugar de hacerlo en ferrocarril.
— Por supuesto. El viaje en coche era más hermoso y más tranquilo. Y mejor todavía cuando se andaba a caballo: se tomaba aire y sol, se contemplaba apaciblemente el paisaje. Los apóstoles de la máquina nos dijeron que cada día daría al hombre más tiempo para el ocio. La verdad es que el hombre tiene cada día menos tiempo, cada día anda más enloquecido.
                                                         ("Sobre héroes y tumbas" - Informe sobre ciegos)

 Vemos así que la idea del progreso y la aceleración del tiempo eran asociadas ya desde mediados del siglo pasado y que el progreso técnico era visto por muchos como un fin en sí mismo y no como un medio.
 Si prestamos atención a nuestra sociedad actual veremos cómo surgen un sinfín de contradicciones que demuestran que la preocupación por el medio ambiente es poco menos que un panfleto, que sirve para lavarle la cara al sistema y limpiarnos nuestra consciencia de consumistas compulsivos (prefiero ese rótulo al de "consumidores", mucho menos corrosivo). 

 Ejemplo 1) Oceanográfico de Valencia. El objetivo de estos lugares, así como las otras cárceles didácticas (los zoológicos) es acercar "la naturaleza" (muy entre comillas) a la gente de a pie... (y no tan  a pie, porque la entradita cuesta más de 20 euros). Y esta exhibición, ¿para qué? Uno se imagina que, más allá del objetivo claro de exhibir animales para el ocio de los humanos, estos lugares han sido concebidos para generar conciencia acerca de la necesidad de cuidar el ambiente, pues es el hogar de millones de seres vivientes que, de no existir tales espacios, sólo podríamos observar en libros y documentales. ¡Ni hablemos de intentar enseñar que al maltratar a pachamama nos maltratamos a nosotros mismo!
 Ahora bien, el maestro bien puede dar una clase excepcional y sin embargo sus alumnos no aprender nada. Es decir, la ineptitud o desatención de los educandos no puede ser endilgada por completo a las dotes del maestro... o lo que es lo mismo, en el Oceanográfico de Valencia el hecho de que la gente no respete a los animales, prefiriendo estresarlos con los flashes antes que renunciar a una foto más enfocada, puede no probar que el parque está mal montado sino simplemente que la gente es muy desconsiderada. En lo personal, prefiero pensar que ambas cosas se potencian: los gestores del Oceanográfico no logran concienciar a la gente (dudo de que lo intenten) y la gente prefiere pensar en la naturaleza como una mera atracción de un parque de diversiones.
Los carteles pregonan
"Abajo la sociedad de consumo" 
 ¿Cómo podrían los gestores generar más conciencia? Primero que nada, siendo coherentes. Por ejemplo, en el mismo predio del Oceanográfico pudimos ver aves nocturnas estaqueadas a pleno sol. En el comedor, en lugar de usar vajilla reutilizable todo era de plástico, mientras que en un cartel escondido por algún lado podía leerse que en el océano hay en la actualidad 4 veces más plástico que plancton. Había muchísimas personas atendiendo las mesas de los bares dentro del propio parque, pero nadie controlaba que la gente no sacara fotos con flash, es decir, había más gente limpiando mesas que velando por la seguridad de los animales. Y, el colmo de lo insostenible, una pantalla electrónica que se apagaba y se encendía con preciosos colores y una prédica ecológica: "¡Apaga la luz cuando no te haga falta!". ¡Fantástico! Tal cual el chiste de Quino que reproduzco a un costado.
 El problema de este lugar, y contradiciendo lo arriba expresado ("sinónimo de vida"), no es la incoherencia sino más bien la excesiva coherencia con los-tiempos-que-corren: el oceanográfico no es un lugar para generar conciencia, es un lugar para generar turismo y en el turismo, así como en el resto de los negocios, el cliente siempre tiene la razón. ¿Qué importa el malestar que le genera a un puto búho estar estaqueado a los rayos del sol, o a una morsa estar reducida a un estanque cuyo equivalente humano sería una bañera de dos por dos? Seguramente nos dirían que allí la gente puede aprender a cuidar a los animales, porque así toma conciencia, los conoce y se sensibiliza, pero creemos que hacen falta dosis importantísimas de ingenuidad para poder pensar que esto es así.

Ejemplo 2) Productos BIO-ECOLÓGICOS. El presente caso puede abordarse desde un sinfín de aspectos. Por ejemplo, aquí en nuestro querido barrio de Sants, hay una tienda que ofrece "higos ecológicos", pudiendo querer decir con esto otro sinfín de cosas: que la siembra se realiza con métodos tradicionales, que no se emplean agroquímicos, que las semillas no son modificadas genéticamente o no tiene conservantes o aditivos o agregados, entre muchas otras cosas. Ahora bien, cuando me pongo a leer la procedencia de los dichosos higos me encuentro con la leyenda "Made in Türkiye", con lo cual, y en esto la mayoría de los mortales no nos paramos a pensar, el rótulo ecológico ha perdido todo sentido, a menos que para su transporte se haya empleado un burro que justo estaba viniendo para la península ibérica, o algún ave migratoria que venía a visitar parientes en Catalunya y que no tuvo mejor idea que traer de paso un paquete de higos ecológicos o que el mismísimo Forrest Gump, al pasar por Turquía se guardó una bolsita de higos (no digamos dónde) y se cruzó a nado tres cuartas partes del mar Mediterráneo.  
  Evidentemente no queda claro y por eso insistimos: un producto ecológico, al ser transportado empleando combustibles fósiles, deja de ser ecológico, puesto que para que podamos acceder a éste se ha gastado una cantidad enorme de recursos.
 Ni hablar de los huevos ecológicos (esto es, de granja) que comprábamos con Tere en el Mercat de Sants, que costaban 4 veces lo que los huevos normales, y que vienen envueltos en plástico (primero) y luego revestidos en cartón... ¿podríamos decir "huevos progres en packaging reaccionario"?

Ejemplo 3) Cambio de productos antiguos por nuevos con mejor rendimiento eléctrico. Muchas veces se escucha el argumento de que la vieja heladera consume mucho y que al cambiarla por una nueva contribuimos al medio ambiente... Si bien el argumento en sí no es falaz, la pregunta que rara vez se escucha es ¿qué sucede con la heladera vieja? "Se recicla", responden algunos. Ah, ¿sí? ¿Quiénes se encargan de tal faena...? Porque las malas lenguas (entre otras, la BBC) dicen que las empresas que supuestamente se encargan de hacer estas faenas ecológicas acaban reciclando las partes valiosas y enviando las restantes (muchas veces tóxicas y peligrosísimas) a países del tercer mundo como Ghana (y si no me creen, vale la pena mirar el documental del que ya hablaba en otro post, "Comprar tirar  comprar").
 Mucho menos ajeno nos resultará a nosotros, nuestroamericanos, hablar del caso de los teléfonos celulares... ¿Cada cuánto cambias el tuyo? ¿Lo cambias porque has sido una víctima más de la obsolescencia programada, o porque simplemente quieres uno mejor? ¿Tienes idea de qué sucede con tu teléfono una vez que lo desechas? ¿Conoces algo acerca de las iniciativas gubernamentales para hacer algo respecto a estos peligrosos residuos? Pregunto no porque sea un experto en la materia, sino justamente porque ignoro por completo la existencia de política alguna en mi país (la Argentina) en cuanto a estas cuestiones. 

 Hay muchos ejemplos más, tanto en Europa como en Nuestramérica. Por ejemplo, en Europa, las empresas aéreas Low cost (de bajo costo) cuyos precios de venta no alcanzan ni siquiera para cubrir el costo de la gasolina. Esto remite al fallo conceptual que denunciaba Schumacher (no el corredor, sino un brillante economista alemán) ya en la década del 70: el error de "tratar como renta lo que es capital". Equivaldría, aproximadamente, a vender adobe fabricado con la tierra cimiente de nuestra propia casa para luego, sin concebir el costo que tuvo cargarnos parte de nuestro capital (el riesgo en que hemos puesto a nuestro hogar), salir de fiesta con las "ganancias" surgidas de la transacción. Pero claro, las empresas aéreas no tienen que velar por las reservas de combustible del mundo, esas que tardaron millones de años en constituirse y que estamos consumiendo con el vértigo de los mercados; ellas sólo tienen que velar por nosotros, los consumidores, para que podamos acceder a sus gangas, a sus precios de locura que ni siquiera alcanzan para pagar la gasolina mientras nos comemos metro a metro los cimientos de nuestra casa.     

Crecimiento y consumo
"¿Por qué está mal crecer?", me preguntaba un contertuliano del chat, un tanto desencajado ante mis críticas. Sabía perfectamente que en la actualidad el nivel de vida de una sociedad es medido por el nivel de consumo, es decir, bajo esta óptica, quien más consume mejor vive... que cada uno sopese bien estas ideas, hay mucha tela para cortar.  
 Para no dejar sin respuesta a mi camarada de chat, esbozo una explicación: el problema no es el crecimiento en sí, sino más bien cómo es que crecemos, para qué crecemos, qué sucede con los frutos de nuestro crecimiento, entre muchísimos interrogantes. El caso español de la construcción es un ejemplo ideal (ver el video de Aleix Saló, posteado antes) pero no es, ni muchísimo menos, el único. La construcción generó muchísimo empleo y provocó que mucha gente se enriqueciera mucho, pero sucedió que en muchos lugares no se tuviera en cuenta la cuenca hídrica (es decir, el agua disponible en una zona particular) por lo que si se ocuparan plenamente estos departamentos (hoy vacíos en casi su totalidad, por ejemplo en Murcia y buena parte de Valencia), el agua no alcanzaría para abastacer a la población que allí viviera. Es un ejemplo perfecto para ver cómo, pese a haber generado "crecimiento económico", éste no se tradujo en mejoras en la calidad de vida sino que, por el contrario, generó nuevos problemas muy severos y de difícil solución, si es que la tienen; no considero válida la solución de desviar cursos de agua de otros territorios ya que ello generaría desabastecimiento en aquellos, como lo de "vestir un santo desvistiendo a otro". 
 Pero no hace falta mirar casos tan lejanos y extremos. Miremos el auge del consumo en nuestros países latinoamericanos, sobre todo Argentina que le va "tan bien" en este aspecto... en Córdoba, por ejemplo, no se sabe qué hacer con la basura y en el primer mundo tampoco tienen respuesta (y si no, vean Nápoles y su conflicto con la Camorra; en varios documentales, incluido el ya mencionado de la BBC y "Comprar tirar comprar", se habla de cómo países como Alemania, Reino Unido, USA y otros envían contenedores de "ayuda humanitaria" que en realidad contienen pura chatarra tecnológica); pero bueno! La máquina sigue funcionando a todo vapor, estamos creciendo y las noticias son buenas. Repito lo que dijo otro en el chat: "ya verán los científicos en el futuro cómo solucionar estas cosas, ahora lo importante es crecer". Lo que el compañero ignora o prefiere ignorar es que los problemas de nuestra civilización neoliberal actual son producto, como dice Schumacher, no de viejos errores sino de nuestras viejas soluciones, de lo que consideramos "viejos aciertos". Como dijo alguno, es como estar al mando del Titanic y que tras el impacto con el iceberg digamos "¡A toda marcha!". 
 Insisto, en la Argentina (en Córdoba al menos) no sabemos qué carajo hacer con la basura, pero ante cada noticia de que el crecimiento se consolida, que el consumo se aviva, ante cada iniciativa que apunta a incrementar el consumo y por tanto la generación de mierda, en lugar de detenernos a pensar hacia dónde vamos, miramos a otro lado, compramos una hamburguesa de McDonald's y nos contentamos al pensar que todos esos papeles y cartones serán reciclados (sin preguntarnos el costo que tiene tal reciclaje). En mi barrio de Nueva Córdoba, al comprar un pebete (sándwich) y una coca cola te dan: la bolsa del bocata, otra bolsa más grande para que quepa también la gaseosa (que si está desatento el vendedor también te la da en otra bolsita) y una pajita en su respectivo envase de papel... y si les pedís que no te den bolsa, te miran como si fueras un extraterrestre y en más de una ocasión hace falta tirar una bronca porque no te hacen caso, tan acostumbrados están a llenar a la gente de mierda. 
 Otro ejemplo argentino: como el problema del alevoso crecimiento automotor no es tan grave y, a diferencia de Europa, aún se puede encontrar aparcamiento, para hacer 300 metros uno se sube al coche, no por malicia, está claro, sino por el patrón automático de conducta: ¿para qué voy a caminar pudiendo ir en auto? 
 Yo me pregunto ¿alguien se ha puesto a pensar en los millones de años que tuvo que pasar para que los procesos propios de la naturaleza diesen por resultado el oro negro? Y luego ¿en cuántas milésimas de segundo una 4x4 se carga miles de años de la naturaleza, sólo para demostrarle al pueblo el poder de la billetera de papá? En segundos, miles, millones de años de la naturaleza son convertidos en eso: basura.
Floreta a Montseny (Vallés Oriental, Catalunya) 
 Recordando la ley de Lavoisier (esa que decía "en la naturaleza nada se pierde ni se crea, todo se transforma") en "Comprar tirar comprar" un alemán afirma: "la naturaleza no genera residuos, sólo nutrientes". 

Seguro pueden decirse más cosas... por ahora, hasta aquí llego yo. 

Barcelona, 7 de septiembre